Camino de los Yungas – Camino de la Muerte (experiencia bici-volador)

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Las estadísticas no son adelentadoras: mueren, en promedio, 96 personas al año en este camino, y un promedio de 209 accidentes. Es ripio y no necesariamente hay suficiente espacio para, por ejemplo, el tránsito en ambas direcciones de vehiculos de ningún tipo. Mientras esta información dibujaba una pronunciada expresión de preocupación, a Tau se le dibujaba una sonrisita.

64 kms en bajada nos esperan. La mañana empieza temprano, vamos a las oficinas de “Evolution Ride Spirit”, donde nos sirven desayuno y yo me pongo a hablar con Mabel sobre nuestro viaje. Ella y su marido, Mike (nuestro guía francés), estuvieron en Isla de Pascua en su luna de miel, asi que nos ponemos a hablar de moais y el camino a Orongo que hicimos en bici nosotros y ellos caminando. Nos probamos la ropa: protecciones, y ropa más acorde que nos protegerá del tiempo, el barro, el agua pero no del cagazo, pero acá no da poner miedo, era… cagazo.

La combi cargada con siete turistas, dos guías y un conductor, sortea las curvas que nos llevarán a 4700 metros de altura sobre el mar y desde donde empezará nuestra aventura. Nos vestimos de pitufos, nos asignan las bicis “este es mi bebé, por favor tratala con cuidado” me dice Mike entregándome la bici número seis, en un buen español decorado con su acento francés.

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Los primeros cinco kilómetros los usamos para probar las bicis. Vamos por ruta pavimentada, hay tráfico y en mi bici hay algo mal. Se mueve demasiado. No puedo mantener el equilibro. Cuando hacemos la primer parada le cuento a Mike lo de la bici y se va a dar una vuelta con ella. Con Tau nos quedamos mirando el paisaje: Estamos rodeados de nubes, y las nubes rodeadas de montañas, que a su vez están rodeadas de verde vegetación. Hace mucho frio. Tau está muy tranquilo, yo le cuento que la bici que tengo no está bien y que me siento un poco insegura. Mike vuelve y me dice “está perfecta la bici, me parece que la que tiembla sos vos. Tenés que relajarte un poco más” y empieza a darme consejos que trato de memorizar, mientras tomo conciencia de que me tiembla la quijada debajo de mi casco.

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primer checkpoint

La voz de Mike en off, sigo mirándolo y asintiendo, en mi cabeza aparece el interrogante ¿qué hago acá? y antes que pueda responderme, Mike me entrega la bici, salgo de mi trance, me subo y solo trato de pensar en mantenerme lejos de los autos que van y vienen. Esto fueron los primero cinco kilómetros, y esto recien empieza.

No se preocupen, no voy a aburrirlos con un relato detallado que lo único que confirmaría es que estoy loca y tengo que dejar de poner a prueba de esta manera mi pobre corazón. Pero no es algo negociable, lo voy a seguir haciendo.

Decido que no hay forma de renunciar, así que me propongo abrir mi perspectiva de los dos metros que había adelante de mi rueda, a una vista más panorámica y observar el paisaje y… wow!

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A medida que íbamos descendiendo, las nubes subían igual que la temperatura, por suerte ibamos a tener un día soleado. Aparecian caminos en las montañas vecinas, cada curva y contra-curva armaban un paisaje nuevo cada vez. Mike aparece por la izquierda filmando y sacando fotos, yo, por miedo a soltarme, sonrio por mas que sepa que de nada sirve porque el casco me tapa.

La primera etapa y la más corta es sobre asfalto, pero el resto es sobre ripio, con curvas muy pronunciadas, caminos angostos, piedras sueltas y… en bajada, es decir, uno no tiene que preocuparse por pedalear, pero si por controlar la bici que se sacude siguiendo la forma irregular del camino de la muerte.

Cualquier persona podría creer que esos momentos son propicios para plantearse la existencia misma, pero la posta es que con tanta sacudida, tensión por controlar el manubrio que parece rendirse ante cualquier piedra que se cruza, las piernas en una tensión justa para que las pompies no duelan y a su vez no perder la fuerza, más… mirar el paisaje (que claro hay que disfrutar, es tan lindo el paisaje que si no lo disfrutás sos de cuarta), y la frutilla de la situación “LAS CURVAS” (sabén qué significa curva en húngaro, yo si, y la verdad que les doy la razón). No es necesario señalizarlas, el caminos mismo es un gran vaiven. La única manera de bajar esos 2300 metros se llama “muchas curvas”. Las peores se encuentra en la parte que llaman “la cola del diablo”, igual todo el camino es sinuoso e intenso, tanto como la sensación misma de soledad, por más de estar con otras ocho personas, lo único que escuchaba era mi respiración, ni mi manos ni mi piernas me pertenecían, pasaron a ser de la bici, estaban a su servicio, era el equipo necesario para no terminar en el suelo con muchos moretones y raspones y quién sabe qué más. Escuchaba mi respiración, y las piedras que no podía esquivar que salían despedidas hacia los costados, de tanto en tanto, abruptos insultos a la nada misma cuando el miedo me invadía en un curva cerrada, era yo y el camino, nada más. Una sensación tan poderosa y efímera que te vuelve todo y nada.

Mis queridos internautas, sobre todo aquellos/as que cuando leyeron las diez primeras lineas de este post dijeron esta piba está loca, les quiero decir: ¡LA PUTA QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO!!!! Una de las mejores experiencias del viaje, ¿qué sería de la vida sin uno deja de hacer por miedo,no?

¿Y? contame,¿vos harías el Camino de la Muerte?

Hace dos días publiqué sobre La Paz, no se lo pierdan!!

Datos útiles

– El descenso dura unas tres horas

– Si bien en la altura hace frío, al llegar a los 2000 m.s.n.m. el clima es cálido (según la estación del año)

– Las bicis deben ser exclusivas para downhill, es fundamental estar atento, las nuestras fueron de marca Giant Glory que son una de las más recomendadas

– El precio ronda los 80 dólares e incluye desayuno, snacks y almuerzo (no la bebida) y tuvieron la gentileza de preparar comida vegetariana para nosotros

– Se sale bien temprano a las 8 y se regresa alrededor de las 18/19 hras.

– La empresa Evolution a mi me gustó mucho, porque me dieron confianza cuando más lo necesité. No me gustaron cómo quedaron las fotos (ufa) y que en el parador donde almorzamos el agua era fría. pero el resto de 10, unos grosos Mike y Mabel.

 

PD: las imágenes fueron en crudo, como la experiencia misma.

Lore, adrenalina friendly (parece)

5 Respuestas

  1. ¡Hola chicos!
    ¡Que buen relato y que buena aventura!
    Leyendo su post, me arrepiento nuevamente de no haber hecho este recorrido por “rata” (en Argentina usamos este término para expresar un ahorro excesivo y muchas veces injustificado de dinero), porque para colmo ni miedo a la altura tengo de excusa para no hacerlo, jaja.
    ¡Abrazo viajero para ustedes!

  2. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Las estadísticas no son adelentadoras: mueren, en promedio, 96 personas al año en este camino, y un promedio de 209 accidentes. Es ripio y no necesariamente hay suficiente espacio para, por ejemplo, el tránsito en ambas direc..…

  3. ¡Qué lindas locuras tienen para contar!
    Como siempre, lindo relato.
    Me hiciste sentir que era yo el que iba en bajada, con todo el cuerpo sacudido, viendo saltar las piedras, tratando de mantener control y a la vez disfrutar del entorno.

    • Gracias, Chuequito!!

      Viste? esto es todo responsabilidad de Tau, creo que sola no haría ni la mitad de las cosas que hacemos juntos! La unión hace la fuerza (y achaca el miedo)

      Besos

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