Crónica de dos estómagos descompuestos (ó La vez que conocimos Sucre)

2 Feb

Así empiezan mis apuntes sobre Sucre. “Crónica de dos estómagos descompuestos“.

Dicen las malas lenguas, si no te fuiste por el inodoro en Bolivia, no valió la pena.

Pero primero les quiero contar sobre Sucre, que difiere mucho de la visita a Potosí (amada Potosí). El chinito me habia anticipado “Sucre es más gubernamental”, y si, en cuanto llegamos ya las personas se vestían más a la onda globalización, jeans, camisas, zapatos.

La gente sigue, con sus vestidos de luto, un carro fúnebre

Sucre es la ciudad distinguida de Bolivia. Una ciudad ordenada, de grandes parques, de coloridos murales, de pobres más pobres. Cholitas y mini cholitas y cholitos pidiendo limosna en la calle, sentados en el escalón de un hermoso edificio colonial, tal vez un museo, una catedral monumental, o una plaza llena de vida. Acá la brecha de lo desconocido se achicaba, no se si esta sensación era buena o no tanto, pero a diferencia de Potosí, Sucre es más europea. Con decirles que a cada lugar que entrábamos, nos hablaban en Inglés… No vemos tiendas al estilo “feria” cerca del centro, si locales con escaparates con despampanantes vidrieras. Hay un mercado de frutas, verduras, panaderias, restaurantes, artículos del hogar y lo recorremos esquivando el sector “carniceria”, y nos colgamos mirando artesanias, los colores y tejidos, los tramados tan fuertemente parte de la cultura boliviana. Rápidamente nos empapamos de este nuevo escenario. Sucre es muy bonita, a la plaza principal la rodean elegantes edificios de la época colonial. A paso lento, recorremos algunos como El Museo Alfredo Gutierrez Valenzuela, perteneciente a la Univeridad Dr. Gutierrez Valenzuela, donde se conserva mobiliario europeo de época. Todo lo exhibido brilla.

Con paciencia subimos las empinadas calles para llegar a la Recoleta, donde nos recomendaron esperar el atardecer, recorrer el Museo de Arte Indígena y recorrer la feria de artesanos.

Tejidos Jal’Qa, según nos contaron, pueden llegar a tardar 5 meses en tejer un poncho

Si bien Bolivia recibe muchos turistas y sobre todo europeos, Sucre pone especial esmero en hacerlos sentir como en casa. En el hostel somos solo 3 latinos. Todo el resto habla inglés. Los menúes de los restaurantes del centro, están en inglés. Los anuncios de las agencias de viajes, están en inglés. Los flyers de las opciones turísticas que levantamos del hostel, en inglés. La chica de la recepción, habla inglés (como primer idioma). Y hasta nosotros dos, parecemos gringos. What’s up, dude? ah, no, perdón, me la creí.

Venta de Jugos y postres con frutas en el Mercado

Como les anticipaba, nos descompusimos, primero Tau, pero fue level para él, las plazas con grandes sombras nos ayudaban a recuperar fuerzas para seguir caminando (vieron que las descomposturas vienen con el plus de la debilidad corporal). Luego caí yo, pero con le dramatismo que me caracteriza, quedé de cama, LITERAL. Así que fueron días de poco paseo, mucho líquido para hidratarnos. Pelis, libros. terminé de leer “Viaje al Oriente” de Herman Hesse y según mis notas en el cuaderno “no se que pensar, creo que me gustó. Lo bueno es que recalca las recompensas aunque uno se desvíe del camino, pero no se, todavía lo estoy analizando” y después de 5 meses (paaaaaaaaaaah cómo pasa el tiempo) la verdad que ya no me acuerdo mucho del libro. Allá por agosto, cuando andábamos en Bolivia, empezaron con la paranóia del ébola, según mis notas de ese momento: “empiezo a flashearla de que tengo ébola.¡Qué boluda!. Leí que muere mucha gente en África de ébola, pero más mueren de diarrea. Esta información no me hace sentir mejor.¡Maldición!. Sucre tiene miles de cosas para hacer y yo tengo diarrea. Chau Sucre, nos vemos en Disney

Sucre me gustó mucho, fue un destino tan distinto en muchos aspectos, al anterior. Empiezo a pensar que debemos recorrer la mayor cantidad de lugares, para poder realmente decir con certeza que conocimos Bolivia.

Loree, una sobreviviente más.

6 Responses to “Crónica de dos estómagos descompuestos (ó La vez que conocimos Sucre)”

  1. Viajerita 3 Febrero, 2015 at 22:18 #

    Prueba

  2. Juan Manuel 3 Febrero, 2015 at 22:32 #

    Amé y amo Sucre, que bella ciudad! Me sentí caminando otra vez por sus calles al ver las fotos pero sin descomposturas. Por suerte es algo que no me hizo conocer Bolivia!!! :)

    • Viajerita 3 Febrero, 2015 at 22:36 #

      Suertudo, tenés un estómago muy resistente!!! y si Sucre es muy bonita, y se puede aprender mucho de la historia de Bolivia con tantos museos. :)

  3. Rafa Frías (Viajes con Humor) 11 Febrero, 2015 at 18:42 #

    Tengo muchísimas ganas de visitar sudamerica, y si encima veo fotos y leo posts como los vuestros, las ganas de multiplican.

    Espero que independientemente de la descomposición estomacal, pudierais disfrutar de la visita.

    Un saludo pareja!!

    • Hola Rafa, claro que disfrutamos, es tan bella Bolivia, imposible no enamorarse o impregnarse de cada lugar. lo disfrutamos mucho. Y la descompostura fue solo un detalle.

      gracias por pasar por el blog.

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  1. Samaipata, el corazón verde vida de Bolivia (segunda parte de la crónica) | Que memoria la mia - 12 Febrero, 2015

    […] una capa de polvillo en mi piel y mi ropa. Polvillo que levantaba el bus que nos llevaría desde Sucre (pueden leer la crónica sobre dos estómagos descompuestos en Sucre en el link) a Samaipata. A […]