Desafío bicicletero en el Circuito Chico

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-Chicos, ¿son de andar en bici? –

– No –

– Es un camino de dificultad media, si no andan en bici, va a ser difícil, pero se puede. –

Una mañana del 18 de Junio, nos encontrábamos en el kilómetro 18.300, rentando una bicicleta -para colmo de los colmos, fue idea mía, yo, justo yo, que tengo menos deportes que Lanata-. Junto con nosotros había una pareja de brasileños, tomando mate -tomás mate?-, me preguntó en un muy buen español, el mio no debió ser muy bueno, porque le dije que no, y me lo sirvió igual, obvio que lo tomé, un mate cebado, no se rechaza.

¿Sabes usar cambios?- me pregunta el bici man con tonada centroamericana.

-No-  en realidad si, pero soy malísima para acordarme, así que dejé que me indique.

-En bajada, usas el índice, y en la subida el pulgar, ¿entiendes?

-Oki-

Obvio que Tau (like a champ), daba vueltas alrededor nuestro, probando la bici, mientras yo recibía las instrucciones para “no-va-tos”, jajaja.

El día estaba helado, el frío se reía del abrigo y nos congelaba los dedos, el sol todavía estaba bajo y no ayudaba. Los primeros 3 kms, eran planos, e hizo la entrada en calor, lo más fácil del paseo.

 Primera parada en el Lago Moreno, un espejo perfecto

 Tau, casi un Krosty 

El terreno empezaba a subir, directamente proporcional, subía mi agitación (ah… si también vine con insuficiencia respiratoria de fábrica). Se volvieron reiterativos los “NO PUEDO”, “ME MUERO EN CADA SUBIDA”, “NO VOY A PODER TERMINAR”, “POR QUE MXXX SE ME OCURRIÓ ALQUILAR BICIS”

En las subidas me bajaba de la bici, y caminaba al lado, una y otra vez, era ya un ritual personal -mientras Tau andaba en zig-zag para esperarme -, claramente la subida iba acompañada de algunas puteadas entrecortadas por la agitación: la(respiro)pu(respiro)mad(respiro)quién(respiro)mandó.

Pero la bajada, ja! la bajada, amigos, era gloriosa. Sentía tanta felicidad cuando el viento me enfríaba la cara, sentirlo susurrándome, primero suave, tímido porque no quería soltar mucho el freno, después a los gritos, “soltá el freno que tengo mucho para contarte”, lo sentía, libre, sin contornos ni peso, amigo y de a poco me iba entregando, hasta que otra subida, lo arruinaba todo jajaja.

La ruta es hermosa, altos árboles que nos rodeaban y por su cresta, por arriba, se ve asomar los picos nevados de la montaña. Tramos de poco y nada de sol, tramos soleados, subidas, bajadas, subidas, bajadas, bueno ya entendieron esa parte, no?, miradores, puentes, algunos que otros ciclistas, que nos saludan, “colegas”!

 Siempre es buen momento para meditar

 Así de congelado estaba el suelo!

Cuando llegamos al Lago Escondido, nos pareció un buen lugar para comer. Cuando llegamos, no había nadie, fue un momento muy íntimo, llegamos con el silencio que acompaña piernas cansadas, y no había viento, creo que me lo respiré todo yo, cuando bajábamos. Al no haber viento, la laguna era un espejo perfecto del paisaje -MOMENTUN-.

 Bello, verdad?

Devoramos los sanguches de berenjena que habíamos llevado. Nosotros nos quedamos ahí en silencio, contemplando, mientras otros turistas, llegaban, saludaban, sacaban foto y se retiraban, me quedaba con ganas de decirles, que esperen no se vayan que se queden un rato más a disfrutar de la vista.

En total son 27 kms, y cada km que avanzaba era una motivación para hacer un kilómetro más. No podía aflojar (aunque quería), era un desafío y no gusta perder (y menos contra mi misma!). Así que de a poco, poniéndole onda, fuimos eliminando kilómetro trás kilómetro. En el mirador Bahía Lopez, se me salió la cadena, y la verdad era la primera vez que iba a arreglar una situación parecida. Fue divertido, cuando llegué a donde estaba Tau, le conté toda orgullosa “se me salió la cadena y la arreglé, yo solita :)”

En el km 10 me pregunta Tau – Y, ¿como vas? –  y yo le respondo – nah.. me duele el talón… y todo el resto del cuerpo… nomás jajajaja.

Ese no era el único contratiempo que íbamos a tener, cuando nos faltaban 4 kms para llegar, a Tau se le corta la cadena. Así que nos paramos a un costado, McGyver un poroto, Tau la tiene re clara, se dio cuenta que es el eslabón que viene abierto desde fábrica, así que pedimos una pinza a una vecina de por ahí (por suerte ya en esa parte había casitas) y la arregló. Ja! ¿pensaban que nos ibán a detener? no, no, no.

No les puedo explicar la sensación de felicidad que sentí cuando vi la rotonda de donde habíamos salido, tenía ganas de gritar, de correr (poquito, estaba cansada), de todo!! me sentí muy bien:)

Estás loca, 27 kms en bici?!– me dijo una amiga cuando le conté de la travesía. Y si, nos llevó 6 horas el circuito, pero lo recorrimos de una manera distinta, conectando, viendo detalles que una van o en un auto se pierden, sintiendo la temperatura, buscando el sol para apaciguar el frio, parando cuando algo nos llamaba la atención, que se yo, la verdad amé hacer el Circuito Chico en Bici :), y vamos que… si yo pude, puede cualquiera.

Lo hicimos !

Lore, una viajera orgullosa de superar desafios

6 Respuestas

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: -Chicos, ¿son de andar en bici? -no -es un camino de dificultad media, si no andan en bici, va a ser difícil, pero se puede. Una mañana del 18 de Junio, nos encontrábamos en el kilómetro 18.300, rentando una bicicleta -para c..…

  2. ¡¡¡Loreeee!!! Te juro que te imagine en cada palabra y en cada puteada… y me río porque se que a mi me va a pasar lo mismo.
    ¡¡Qué hermosos paisajes!! Un Bariloche que nosotros no conocimos (no se por qué) así que nos obligas a poner esa ciudad en la lista de lugares a visitar en nuestros futuros viajes en bicicleta, a la vuelta de Alaska, claro está.
    Besoss :)

  3. […] que me dijo que si, pero que apoye el talón y no la punta del pie en el pedal. Los invito a leer el desafío bicicletero en Circuito Chico donde casi en ningún momento usé el talón […]

  4. Ufff sí, que experiencias cuando uno no está acostumbrado… a nosotros nos pasó algo similar en Chile, cerca de Malalcahuello hacia “salto del indio”. Fue preocupante la “ida”, cuando pasaban los km y notábamos una cantidad sostenida y abundante de bajadas… y te preguntas ¿y a la vuelta?. Nos pasaban muchos ciclistas, más extranjeros que nosotros, al grito de “on your left”, vestidos de ciclistas de pies a cabeza… pero nadie volvía por el camino contrario. La vuelta por esos caminos hermosos de montaña fue un real suplicio, como sospechábamos. Y para nuestra sospecha fuimos los únicos en el camino de regreso. Concluimos que los ciclistas de izquierda habían alquilado el servicio que los dejaba felizmente en la cumbre para un descenso placentero :P

    Con cuanta nitidez recuerda uno estas pequeñas hazañas personales ¿no?

    Abrazos de una ciclista amateur a otra.

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