El día que conocimos Rapa Nui (Isla de Pascua)

publicado en: Chile | 1

Lore – ¿Y si agregamos Isla de Pascua al itinerario?

Así, así de inocente fue mi propuesta, como aquella vez que sugerí Sidney y se terminó volviendo realidad.

Viene lento el tema del blog, lo se, pero no tengo tiempo, y ando muy cansada. No puedo seguir el ritmo enérgico de mi compañero, y todo se vuelve más complicado, dónde quedó mi idea de viajar lento? puff no se. Pero acá un intento de post sobre este lugar alucinante: Rapa Nui (su nombre original), luego llamada como Isla de Pascua.

A 3700 kms de la costa chilena, está el pedacito de tierra más alejado de cualquier continente que existe en el mundo. Una isla que debe su existencia a los tres volcanes inactivos (Orongo, Poike, Terevaka) que se levantaron de entre el océano y le dieron la forma “triangular” que hoy tiene.

Mapa de la isla

Ronda mucho mistisismo alrededor de esta isla, cuando uno piensa en Rapa Nui, lo primero que se viene a la mente son los magníficos moais, esos monolitos gigantes, que fueron tallados y ergidos por los habitantes de la isla, esa idea de gigantes de piedra enterrados, con sus cabezas al aire emergiendo de la tierra. Lo cierto, lo netamente interesante de este lugar, fue le desarrollo cultural que tuvo, la vida que construyeron y mantuvieron los ancestros, la organización social y política que los ayudó a subsistir, en un lugar tan remoto, donde podrían haber muerto de hambre. Para mi significaba un destino de esos que entra en ese cajón dónde uno va depositando los sueños con expectativas a largo plazo de cumplir.

Moai

Mas allá del marco de su magnifica historia, la isla es un lugar sacado de un cuento. Llegar allí implica navegar el mismísimo Pacífico sin tocar el agua, llegar a un aeropuerto con una pista tan larga como la isla, ver la cultura polinésica que recibe a las visitas con los collares de flores, y escuchar el “Iorana”, ese saludo que íbamos a adoptar con tanta alegría.

Salí el 10 de mayo desde Montevideo, pisando suelos que han marcado para siempre mi corazón, cada lugar me fue sorprendiendo por su belleza única, y llegó el día, dos meses después, un 25 de julio, volé directo a un sueño que nos costó aceptar que se estaba cumpliendo. Estaba en Isla de Pascua. Con su calor, con su color, con su viento. Me rodeaba la calidez misma de una tierra que se levanta todas las mañanas con una sonrisa. Qué placer.

Me recorrieron varias sensaciones, lo que veía superaba mis expectativas. Ese cielo de la isla, tan intenso, qué colores, qué horizonte más grande para ver los atardeceres más lindos. La felicidad copa el torrente sanguíneo, no paro de sonreír, y si, estaba pasando todo frente a mis incrédulos ojos. Uno empieza a querer arraigarse a lugares como ese, hay algo que te llama, te sacás las zapatillas y corres al pasto, acaricias las flores, le sonreís al sol, te dejás abrazar por el viento y sorprender por los colores. En mi vida vi un azul tan intenso como el del Pacífico.

Diganme si no es cierto?

La discusión más conocida sobre la isla, es sobre “Cómo hicieron los habitantes para movilizar y levantar los moais”. Se sospecha que utilizaron los árboles del lugar para desplazarlos, cuerdas y hasta tracción humana. Pero… primero lo primero, cómo llegó a poblarse la isla. Aquí se desprenden otras tantas teorias. El científico noruego Thor Heyerdahl, sostenía que los primeros habitantes llegaron desde Sudamerica (dedicó su vida a la investigación). Se embarcó en una travesía que llamó Kon Tiki, desde el Perú con la intención de probar que era posible llegar desde la costa peruana a la isla, en una embarcación de la época. Hay un libro que se volvió película, que tal vez les interese ver y/o leer:


La teoría más aceptada es la transmitida por el Rey Hotu Matu’a. Cuenta que salieron desde Hiva (en las Islas Marquesas), siguendo la corriente del viento Norte, llegando a Anakena, la única y más bella playa que tiene la isla. Luego, cuando ya nos ponemos de acuerdo con una teoría de cómo llegaron los primeros habitantes, nos tenemos que preguntar, cómo sobrevivieron, en una isla formada por la volcánica, a medida que la población creció y creció. Los lideres de la isla, llevaron a cabo la organización política, social y religiosa. Dictaron normas, que regularon desde la construcción de viviendas, hasta la de monumentos, armaron un calendario de pesca, y recolección de huevos (de las aves de la isla). Y cuando la organización empezó a fallar, la comida a escasear, llevaron adelante una nueva restructuración, de competencias y recompenzas: Tangata manu.

Playa de Anakena

Asíque la historia de la isla tiene mucho que ofrecer al que la visita con ganas de conocerla de verdad. Su museo cuenta con mucha información, muy completa sobre el tema. También informa de la inminente desaparición de los moais, por la eroción y de la isla misma. Es sabido que la isla se va acercando de a poco al continente, y su destino es terminar debajo de la placa de sudamerica. Claro que para esto falta muchísimo.

Caminos llenos de vida

Dejando de lado la historia, la isla me sorprendió muchísimo, es tan bella. El azul intenso que la enmarca es simplemente maravilloso. Y fue todo un desafio, si, porque la recorrí en bicicleta. Y, como ya les conté que está formada de volcanes inactivos, tiene desniveles, así que imaginense que no es juego de niños. Pero pude. En el próximo post les cuento la aventura a Orongo.

Si se puede!

Lore, una viajera algo cansada de viajar 

Una respuesta

  1. […] de Isla de Pascua, volvimos al continente y nos fuimos directo a La Serena, destino que agregamos luego de la […]

Dejar una opinión