Magia Pura: Ahí donde viven los dioses del Universo, parte II… (Mendoza)

publicado en: Argentina | 2


Este post es una segunda parte de “Ahí donde viven los dioses del Universo, parte I“, más Alta Montaña pero con un toque mágico, de esos momentos que te sorprenden cuando te desvías de las rutas que te marcan los folletos turísticos, y que aparecen en el instante justo, ese en que los necesitás. Espero que lo disfruten igual que nosotras… bienvenidos

La excursión continuaba, y el próximo destino era el bien conocido Puente del Inca, les suena? Lo curioso de este “puente” es que es una geoforma, es decir es natural, y cruza el río Cuevas, río que se considera curativo, ya que es de agua termal, lleno de minerales y sobre todo de azufre, que es lo que le da color a la piedra, ese color amarillo y verde. Les cuento la leyenda que más me gustó sobre la formación del puente…

 

Hotel del Inca

Leyendas del Puente del Inca

 

Cuenta la leyenda que antes de la llegada de los españoles, el hijo de un rey Inca había enfermado y para lograr su sanación debía traerlo aquí y bañarlo en estas aguas termales del Río Cuevas, pero el puente no existía. Entonces sus guerreros formaron un puente humano, por donde el rey cargó a su hijo. Cuando éste se dio vuelta para agradecer a sus guerreros, ellos se habían pretificado, formando para siempre, parte del paisaje.

 

 Restos del Hotel del Inca, dejó de funcionar por los continuos aludes que dejaban al lugar incomunicado, ya que en cada alud se tapaban las vias del tren

Recuerdos “petrificados”. Asi queda cualquier objeto luego de estar 40 dias en el agua del río Cuevas

La siguiente parada va a ser mágica por su ascenso, subimos hasta el Cristo Redentor, a 4200 metros de altura sobre el nivel del mar y este Cristo está ubicado en el límite entre Argentina y el país hermano de Chile. Este monumento es considerado un emblema de paz entre ambos pueblos.

Lo mágico de este luegar fue su ascenso, porque es un camino caracol de tierra, por el cual se va lento, y se tarda 20 minutos en subir y  te permite observar en primera fila el cordón motañoso nevado que se exhibe sin timidez, en frente. En ese momento en la combi cantaba de fondo La Negra Sosa, y mi cuerpo se erizó, se llenó de emoción y me sentí pequeña y grande al mismo tiempo…

Cristo, emblema de la paz entre Argentina y Chile

Al otro día decidimos primero alquilar un auto y hacer ruta. Lamentablemente yo era la única que manejaba ( o que tenia registro ) así que, no me dio el cuero para escaparnos hasta San Rafael ( 300 kms desde la ciudad ), así que decidimos seguir con la alta montaña para el lado de Valle de Uco, por algunos pueblitos cerca. Y salimos para Tunuyán, debemos confesar que nos enamoramos de la ruta 86, paremos a sacar fotos chicas!

 

 

Ciudad de Tunuyán

Paredes de Tunuyán

Ruta 86, nos enamoraste, nos encantaste, un placer recorrerte

Tunuyán nos esperó con heladero de guardia ( a falta de puntos de información Turística), que muy amablemente nos indicó como llegar hasta la Reserva El Manzano, donde, nada más y nada menos, descansó San Martín ( o se hizo una siesta jajaja )

– Qué significa que sea la 4ta generación? – le tuve que preguntar a una de las recepcionistas del museo donde se encuentra el manzano. Y este manzano es la 4ta generación del manzano original. Crecido de la misma raíz.

Un muchachito bailando por ahi…

De Tunuyán, tierra de vino y manzanas, nos fuimos guiando por la ruta, a Tupungato se ha dicho. Tupungato lo recorrimos por sus calles, pasamos a buscar agua caliente para mate, y nos asombramos del paisaje de esta ciudad. (ah si, es una ciudad)

Vista desde la estación de servicio

Y cuando ya estabamos retornando, saliendo de Tupungato nos sorprendió un Cristo, este parece que no era redentor, pero no nos importó y subimos a este cerro. Y lo bien que hicimos, no podiamos encontrar mejor lugar para tomar mate!! La belleza de estas postales no le hace justicia a lo que nuestro ojos vieron y vivieron. Eso lugares que te dibujan una sonrisa en la cara porque parecen subreales, cuando siempre estuvieron ahi, esperando para sorprendernos…

Te tomás un mate con nosotras?

El lugar nos invitó a compartir su paz y nosotras no lo desaprovechamos. Con el sol como complice hablamos de las cosas más básicas de la vida, como la felicidad, entre mate y mate, y como un acto de reconciliciación con lo simple y natural, cerramos nuestros ojos, juntamos nuestras manos formando Dhyani-mudra y nos entregamos al paisaje, meditando por un momento.

Hermoso intercambio de energia y concentración, me encantó ser, por ese ratito, su guía, chicas. 

Lore <3

2 Respuestas

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. […] les traigo aca algunos testimonios. El primero es de Claudia, una amiga que viajó conmigo a Mendoza, y nunca había estado antes en un […]

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