Valle de Elqui y… nuestra historia de terror…

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Luego de Isla de Pascua, volvimos al continente y nos fuimos directo a La Serena, destino que agregamos luego de la recomendación de Jana, una viajera checa que conocimos en Chiloé. La Serena es una ciudad costera, ubicada en la IV Región de Coquimbo en el Norte de Chile, donde miles de turistas van durante el verano a disfrutar de su extensa playa, y  de las atracciones relacionadas a la fauna marina. Nosotros fuimos en invierno, y fue una grata sorpresa, hay lugares que te llegan por la gente que conocés al caminar ese suelo. Hicimos couchsurfing, y nos alojó una familia de lo más alegre con la cual compartimos momentos de mucha risa, comida, música y charlas viajeras.

El faro 

Ceci, Jimmy y Luquita, compartiendo la cena

Cerca de La Serena, a 90km al sur, queda Valle de Elqui, un lugar lleno de energía.  Deben ser los 340 días sin nubes al año, que lo carga tanto de la energia del Sol como de la Luna. Un valle donde el clima y sus rios hacen posible cultivos exquisitos como la uva, que luego, se convertirá en pisco. Y como tiene un cielo tan despejado, la actividad astronómica se ha desarrollado fuertemente, tanto la profesional como la turística, y si se trata de ir a observar el cielo, nosotros siempre nos apuntamos. Asi que, acá les contamos nuestros dos días en Vicuña y alrededores, que nos maravilló con su belleza.

Este capítulo del viaje lo voy a dividir en situaciones concretas, cada una con un título. Siéntanse a gusto de empezar por el que más les atraiga:

  • Anécdota espeluznante
  • Recorriendo la vida de Gabriela Mistral
  • Anécdota bizarra
  • Un viaje al espacio
  • Probando pisco, yahoo!

Anécdota espeluznante

Caminando por la calle G. Mistral, fuimos preguntando a los hoteles que había en el camino los precios de las habitaciones, necesitábamos dónde quedarnos por una noche. Los precios no eran muy alentadores: 39.000 cl / 27.000 cl hasta que encontramos un lugar entre el Museo de Gabriela Mistral y una funeraria que nos pedían 15000 cl por una habitación privada, claro que aceptamos. Nos acomodamos en la habitación,  y nos fuimos a pasear. Cuando salimos caímos en la cuenta que el hostal y la funeraria de al lado, eran lo mismo. Es más, había estacionado un auto fúnebre al lado de nuestra habitación, y en la sala común, vimos una estructura de hierro que no podía ser otra cosa que un soporte para un ataúd, y lo que nos terminó de confirmar dónde estebábamos fue el wi-fi… que no andaba, o sea, estaba muerto :P

Sala común/estacionamiento de los carro fúnebres

Sala común, ven la estructura celeste? 

Una vez superado el asombro de nuestra suerte, entramos al museo a revivir la historia de esta gran escritora que creció en Vicuña: Gabriela Mistral.

Recorriendo la vida de Gabriela Mistral

Al lado del hostal-creepy, está el museo de G.M., donde se cree, nació. En la entrada está erguida la casa hecha de adobe original. Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nació en 1889 en Vicuña. Fue poetisa, diplomática, educadora, defensora incansable de los derechos de los indigenas y feminista hasta los huesos. Una mente brillante que fue reconocida en 1945 con el premio Nobel de Literatura. Comprometida con la educación y la labor social, dedicó su vida a enseñar e hizo grandes aportes al sistema educativo. Se preocupó por su niños, aunque nunca tuvo hijos, vivió para ellos. Además de una gran poetiza, fue un gran ser humano.

El edificio donde se despliega el museo es un lugar muy agradable que expone  en vidrios colgantes pedacitos de sus poesías, prosas y pensamientos. Cuando vi la primer foto de ella fue como si su alma atravesara mi cuerpo uniendo dos tiempos y planos. A partir de ahí, todo lo que aprendía de ella me conmovía.

Yo escribo sobre mis rodillas y la mesa escritorio nunca me sirvió de nada, ni en Chile, ni en París, ni en Lisboa.

Escribo de mañana o de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la razón de su esterilidad o de su mala gana para mí. […] G.M.

Deben sentir mucho orgullo los chilenos de tener a G.M entre las figuras más importantes de su cultura.

En Montegrande, se encuentra la escuela donde G.M. daba clases y donde funcionaba el correo. Hoy es un museo, todavía se conservan los pupitres, y la campana original de la escuela. Es muy fácil dejarse envolver por la atmósfera e imaginarse a Gabriela allí, enseñando a sus alumnos, no solo lo que el programa indicaba, sino a ser seres libres.

Me emocionó mucho conocer en detalle su vida, vuelvo con una lista de libros que DEBO adquirir, para seguir aprendiendo de ella.

La anécdota bizarra

Entramos tentados por el cartel que anunciaba “Comida Vegetariana”. Atónitos leyendo la lista platos que ofrecían (por ejemplo una lista de 306 tipos distintos de empanadas…), aparece un señor que nos invita a pasar. Aceptamos, sin saber que sería la noche más bizarra que nos regalaría Valle de Elqui. La entrada al lugar era un típica entrada de una casa colonial antigua, de esas que dan al patio interno, y el resto del lugar se desarrolla en torno a este. Había mesas afuera, y la noche estaba bien como para arriesgarse y aprovechar la brisa de Vicuña.
Nos sentamos, pedimos dos piscos sours. Empezamos a notar que en la pared de adentro había muchas diplomas de concursos gastronómicos, cócteles, postres, etc, y definitivamente el señor que nos había invitado a entrar, era el chef del lugar.
– ¿Qué se van a servir?– nos pregunta – ¿se podrá hacer un chupe vegetariano?– le pregunté yo – si claro, ¿de qué lo querés? – no tenía idea de qué lo quería, lo que quería es que no haya animales en él – ¿a base de quinoa? – me dice ante mi silencio pensativo, y la quinoa me encanta así que me propone hacerlo con verduras y quinoa y por supuesto acepto –la quinoa es mi cereal preferido – me cuenta.
Nos pregunta de dónde somos, si somos pareja, y si estamos de vacaciones. Le contamos que somos: Tau de Uruguay y yo de Argentina, que somos pareja y que hace tres meses estamos viajando por Argentina y Chile –oh, tengo los mejores recuerdos de Argentina, es mi segundo país!.

Nos contó que tenia un primo en Buenos Aires,  y que se llamaba igual que él. Que era chef desde toda la vida, que había escrito muchos libros, y que podría estar haciendo mucho dinero en Santiago pero que prefería la tranquilidad del valle. Se notaba lo mucho que le gustaba el lugar porque habla de su magia, de las noches más lindas, de los cielos más lindos. Y creo, jeje, que se habia pasado un poco de vino, lo que hacía que esté más charlatán que de costumbre.

Los platos estaban exquisitos realmente, cuando terminamos de comer, Ricardo nos pregunta si necesitábamos algo más. Le decimos que estamos bien. El que no se veía muy bien, era el , ya los ojitos estaban más chinos que antes, y la lengua se le patinaba cada vez más.  Mientras hacíamos sobre mesa, empieza a sonar de fondo Danubio Azul casi al mismo tiempo se materializa Ricardito al lado nuestro  –esta canción se las dedico a ustedes– se imaginarán nuestras caras. Su discurso siguió con “la noche está llena de amor, y que nos unia, se sentía entre amigos, y que estaba muy feliz de tenernos allí con él” . Se va de repente y vuelve con una botella de Pisco – les quiero invitar una copa de este pisco de la primer pisquera del lugar, si ustedes me permiten– . Nos sirve una copa INMENSA y brindamos por el amor. El pisco solo, es intomable, es muy fuerte, por lo que debimos mezclar con coca cola. Dispuestos a pedir la cuenta pasó lo que no nos esperábamos – hermana argentina y hermano uruguayo, amigos de esta noche espectacular, quiero regalarles un libro, mío, que escribí yo sobre la quinoa ya que, como yo, son amantes de la quinoa – nosotros íbamos a pedir la cuenta nomás, pero bueno.

Agarró una silla y se sentó en nuestra mesa y mientras hacía el amague de escribir una dedicatoria… – estoy emocionado. Les tengo que agradecer haber venido– vuelve amagar que va a escribir la dedicatoria…. – , estoy en familia, así me siento – se queda mirando para arriba y de repente, se le llenan los ojos de lágrimas y chan!, se pone a llorar. Su mirada se clava en la mesa como buscando fuerzas para seguir hablando –tomé muchas decisiones en mi vida, que me alejaron de mi familia. Mi pasión, me alejó de mi familia, y hoy estoy nuevamente en paz– seguía llorando, lo cual me puso incómoda, no se reaccionar en esas ocasiones y menos frente a un total extraño –por eso estos momentos tan lindos entre amigos me conmueven– nos dice Richard… yo miraba a Tau sin saber que hacer, Tau le soba el brazo, consolándolo, y en eso Ricardo nuestro nuevo amigo, nos extiende sus manos por arriba de la mesa. Yo no entiendo nada, ¿qué es lo que tengo que hacer? ¿qué es lo que está pasando? Veo a Tau que le agarra la mano y lo imito –Gracias – dijo Ricardo y todavía con lágrimas en los ojos, me mira y me pide –quiero que le leas a tu marido un poema que escribí a la quinoa, por favor – abre el libro donde está el poema y me lo da, lo miró a Tau, y sin hablar entendemos que no hay forma de escapar, hay que leer el poema, empiezo a leer sus palabras para su perla blanca, así la llamaba en el poema. Mientras leo, él mueve los labios recitando junto a mi. Se emociona más y más. Cuando nos trae la cuenta vemos que nos mató con los precios. La noche terminó con abrazos, agradecimientos y nuestro presupuesto quebrado. Pero tengo mi libro autografiado :).

Acá la prueba

Un viaje al espacio

En Vicuña hay opciones interesantes para espiar el cielo de día y de noche. Nosotros hicimos las dos. Primero fuimos al observatorio de sol y pudimos distinguir algunas manchas solares y explosiones de plasma.

#SheldonPorElMundo no queria perderse el momento

Explicasión de como identificar manchas.

Con el color amarillos del sol, las fotos de las manchas solares, no salieron en foco, pero tenemos una para mostrarles de las explosiones de plasma.

las pequeñas manchas rojas por afuera del circulo, son explociones.

Y por la noche, nos fuimos a Mamalluca (uno de los observatorios más famosos), a observar constelaciones, los planetas: Saturno y Marte, y  la Luna. Aunque en primera instancia lo que nos asombra es la facilidad con la que se programa el telescopio, y con un sistema de posicionamiento, apunta automáticamente con tres clicks! Recuerdo cuando con Tau nos compramos unos telescopios amateurs, y estábamos como 40 minutos para poder ver la Luna, Saturno, o Marte. Y acá en dos minutos estábamos espiando a Saturnos, un pequeño punto gris, rodeado de anillos del mismo tono, y hasta podemos distinguir dos de sus veintisiete lunas:  Titán y Europa.

Les juro que tenía ganas de tener mi cuaderno a mano, el guía tiraba tantos, pero TANTOS datos asombrosos, que me desesperaba el hecho de irmelos olvidando a penas los escuchaba. AH! maldita memoria la mía.

Nos contó maravillas como que: Titán tiene atmósfera, que en Marte hay una montaña cinco veces más alta que el Everest (acá todos decimos: GUAU), que en la Luna hay hielo de los cometas que se estrellaron y estrellan porque los cráteres que formaron dichos choques, son tan profundos que no llega el Sol, entre otros datos interesantes.

Probando pisco, yahoo!

Todo el pisco chileno, sale de la III y IV Región de Chile. Es más, la pisquera más antigua está aquí. La verdad nunca le dimos mucha bola al pisco, o al pisco sour (el trago más famoso). Incluso en casa tenemos un Capel que nunca abrimos. Pero… cuando llegamos a Chile y empezamos a probar piscos sours, fue todo un descubrimiento, nos encantó e hicimos varias catas.

Viñedos al costado de la ruta

El pisco, resulta ser un tema de “discusión” entre peruanos y chilenos, algo así como el dulce de leche entre los argentinos y los uruguayos. Por eso fuimos a visitar la pisquera para enterarnos un poco más de este producto.

El pisco es un tipo de aguardiente, un destilado de la vid. Se comercializa con un grado alcohólico de entre 30 y 50. Aunque un destilado puro llega a los 70 grados. hip hip!

Esta pisquera funciona como una cooperativa de pequeños y grandes productores. De allí salen diferentes marcas y calidades de pisco, no solo Capel.

Como verán en la fotos, existe un museo donde se expone los métodos antiguos con los que se producía y envasaba el aguardiente en la época colonial.

Estas lineas de producción son hipnóticas, me quedaria horas y horas mirando

La visita la terminamos degustando a penas un poquito de pisco, y les puedo asegurar que se me aflojaron las patitas!.

Eso fue todo amigos! Les juro que el pisco no tuvo nada que ver con las anécdotas bizarras que nos pasaron! jejeje HIP HIP

Ah! y esa noche en el hostal, durante toda la noche escuchamos ruidos, como si alguien nos tocara la ventana, pero no, no había nadie….

Lore, desde Ecuador, extrañando el pisco.

Una respuesta

  1. El Chueco

    ¡Felicitaciones nuevamente! Una más de tus lindas publicaciones.
    Menos mal, parece que en el pueblo muere poca gente y lograron salvarse de compartir algún “fiambre”.
    Además, fue un complemento ideal para la anécdota bizarra, porque parece que estuvo difícil “levantar ese muerto”. :)